Humberto “Beto” Zúñiga Sandoval

Por Javier MEJÍA

A pesar de las amenazas recibidas nunca se pandeó y supo enfrentar al Poder con firmeza y con inteligencia políticas. Suspicaz y con un peculiar sentido del humor, Humberto Zúñiga  Sandoval me dijo alguna vez que estaba hecho como el acero: a base de fuego y de golpes. Por eso resistió la mano dura de gobiernos durante innumerables batallas. Recuerdo cuando en su computadora mostraba jubiloso a sus compañeros de lucha en tiempos de su juventud rebelde en la ciudad de México, donde participó en diversos movimientos urbanos populares,  así como  de su pueblo michoacano, donde la población valientemente instauró uno de los primeros autogobiernos. “Mira cabrón estos hombres y mujeres de lucha, no mamadas”, me decía mientras miraba por encima de sus anteojos. Bromeaba y se reía a carcajadas  cuando así se requería, pero era intransigente en los momentos de crisis políticas o para defender las causas más nobles, así lo conocí y ahora solo puedo decir:  Descansa en Paz…

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