Margarita, Meade y el modelo Atlacomulco

0
10

Por Arturo Rodríguez García /Proceso

CIUDAD DE MÉXICO (apro).- La simulación del régimen hegemónico resistió hasta los años noventa, cuando debió ceder espacios a los partidos de oposición al PRI, que hasta entonces, como partido único, daba cabida a distintas corrientes. La apertura en realidad fue una migración que terminaría configurando el mismo modelo hegemónico, ampliado y con diversidad de siglas, de lo que suele llamarse izquierda y derecha. El modelo, superado hasta cierto punto, ahora se amplía en la vía “independiente”.

Lo resultante es que, en la aparente multiplicación de opciones, se mantiene el poder en el mismo puñado de familias y grupos con ejemplos locales muy claros y vigentes: los Yunes de Veracruz o los Joaquín de Quintana Roo, por ejemplo.

El caso más reciente es el de Margarita Zavala Gómez del Campo, exprimera dama, cuya renuncia al PAN le dio resonancia a su aspiración presidencial abrazando la impostura de una ciudadana que se aleja –si bien forzada por las circunstancias– de los intereses partidistas, tan repudiados por la constante corrupción e impunidad.

Ya desde 2014, antes de que el peñanietismo sufriera el temprano desplome de popularidad por su violencia y corrupción, había indicios: el protagonismo del entonces secretario de Hacienda, Luis Videgaray Caso, lo perfilaba como aspirante presidencial por el PRI, mientras que, a dos años de haber dejado la residencia oficial de Los Pinos, el matrimonio Calderón-Zavala se planteaba regresar, con Margarita como candidata del PAN.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here