Puntos suspensivos….Y dónde está el delegado Murrieta?

Por Javier MEJIA

El estilo de ejercer el poder lo imprime cada personaje y le da su sello personal, aunque las innovaciones son poco socorridas por lo que se recurre al “librito” para la toma de decisiones.

En ese sentido, el ex presidente Carlos Salinas  “instruía” a sus colaboradores para que en un plazo de tres meses entregaran un diagnóstico o un programa de trabajo para atender situaciones de crisis, y esa manera de actuar la adoptó el presidente del CEN del PRI, Enrique Ochoa Reza durante la toma de protesta del delegado Abel Murrieta, el día martes 20 de diciembre del 2016, en medio de protestas de  militantes priistas que se sienten agraviados por sus “dirigentes” estatales, encabezados por Chris Jaime López Alvarado.

Esto de fijar plazos puede interpretarse como marrullerías para ganar tiempo y pretender que la gente se olvide de, insistimos, los agravios que muchas veces ni siquiera el tiempo los cura por lo que en su momento la miltancia podría reaccionar, más cuando intuyen las intenciones de que las cosas sigan como están o vayan de mal en peor.

Desde aquella agitada y convulsionada tarde, el sonorense no ha aparecido públicamente quiza, en su descargo, debido a que estaban encima los festejos decembrinos, sin embargo el PRI tiene el tiempo encima como para demorarse haciendo diagnósticos sobre todo después de casi tres décadas de no poder recuperar la gubernatura y de conocer a todas luces sus debilidades.

Otra interpretación podría ser que persiste la necedad de mantener a López Alvarado lo cual sería otro craso error, pues como se dice “el horno no está para bollos”, frente a una situación de confrontación-estancamiento, incluso de retroceso político.

Ello, en el marco de impedimentos estatutarios y legales, ya que no hay manera de que Chris pueda ser electo por el Consejo Politico Estatal, y existe una resolución para convocar a elecciones por parte de la Comisión de Justicia Partidaria que debe de ser cumplida en tiempo y forma.

Pero así es el PRI, y muchos priistas no lo dicen como una forma de consuelo, sino precisamente como una lamentación.

Ahora, si el delegado Murrieta ya se dio cuenta que lo nombraron, seguro que se estará entrevistando con los liderazgos y la militancia priistas para recoger sus argumentos que le permitan elaborar el famoso diagnóstico que le encargó su jefe Ochoa Reza y cuyo plazo se le está agotando, mientras que Chris López  anda esquiando en los Estados Unidos, disfrutando de las heladas cordilleras.

Aunque mi pensamiento se trasladó al salinismo, mis recuerdos van más allá. Cuando en familia se festejaba una boda o una fiesta de XV y se perfilaban las gallinas al matadero. Mi abuela, mi madre y mis tías tomaban un cuchillo y les cortaban la cabeza y , a veces, se les soltaban saliendo despavoridas y sin rumbo. Por lo pronto el PRI parece como esas gallinas descabezadas.

La historia política del PRI en Baja California

Ya los historiadores escribirán los detalles de la historia política del PRI, en este espacio haremos un repaso muy sintético, partiendo de la definición de que hay un PRI antes y otro después de 1989, cuando se registró la derrota de su candidata Margarita Ortega a la gubernatura, lo que generó un vacío de poder que fue aprovechado por diversos grupos políticos, sobresaliendo aquellos personajes que vivieron bajo el amparo del ex presidente Ernesto Zedillo, conocidos como los “gansitos”.

Pero antes del fatídico 89 estaban en la palestra las figuras de los ex gobernadores Milton Castellanos, Roberto  de la Madrid Normandia  (ya fallecidos), Xicoténcatl Leyva Mortera  y Oscar Bailón Chacón, quienes ahora no tienen una actividad preponderante en el tricolor, mientras que algunos de sus ex colaboradores realizaron de algún modo actividad política más mediática que territorial, tales como Eduardo Martínez Palomera, Mario García Franco y Francisco Pérez Tejada Aguilera en Mexicali. En Tijuana quedaron  Francisco de la Madrid Romania, Rene Treviño Arredondo,  Juan Medrano Padilla, Alejandro Rosas Romandia.

En Tecate, en su momento quedaron como “activos políticos” César Baylón Chacón, Javier Fimbres y Jesús Méndez Zayas. Ensenada  con Gilebaldo Silva Cota, Rogelio Appel Chacon, fallecido en el 2016 y Luis Martínez, mientras que en Rosarito estaban Hugo Torres Chabert, Rodolfo González Pitones y Roberto Esquivel, entre otros.

Y después del 89 se consolidó el grupo preponderante a la sombra del doctor Z, durante el salinismo, ocupando la dirigencia del PRI y las delegaciones federales. Aunque no eran “nuevos” en la lides políticas si constituyeron un relevo  generacional, tales como los hemanos Hugo y Ruben Castro Bojorquez, Javier Bernal y Aureliano Cruz, entre otros.

Hasta que a principios de la década de los 90 surgió en Tijuana un abogado que registraba una carrera exitosa como litigante y que se convertiría en su representante gremial: Fernando Castro Trenti, quien vino a ser un contrapeso al acumulamiento de poder de los hermanos Castro Bojorquez hasta lograr una posición hegemónica tanto en espacios de la administración federal como en la dirigencia y la estructura del PRI en Baja California, donde por más de 15 años mantuvo el control político total,  hasta el 2007.

Ello, tras de la derrota electoral de Jorge Hank Rhon, frente al panista Jose Guadalupe Osuna Millan, lo que marcaría el inicio de las fracturas en la hegemonía del grupo de Castro Trenti. quien en el 2013 registró una igualmente dolorosa derrota electoral con el actual gobernador  Francisco Kiko Vega. El hankismo se consolidó como una vertiente poderosa en el priismo bajacaliforniano.

Las dos vertientes –Cholos vs Diablos, Diablos  vs Cholos– iniciaron fuertes antogonismos que prevalecen hasta la fecha, como dos grandes corrientes en donde convergen, como fuerzas centrífugas, otros grupos y personajes, lo que se ha alimentado, muchas veces de manera intencional, como si en Baja California sólo existieran estos dos grandes bloques en franca lucha por los espacios, cuando en realidad  han habido desprendimientos que han generado otras alianzas entre subgrupos y ramificaciones de expresión politica o de corrientes de opinión del priismo bajacaliforniano.

Por lo pronto la pelota está en la cancha del nuevo delegado Abel Murrieta y en cuanto aparezca a la luz pública tendrá que definir la situación actual, antes de que se desborden los ánimos de la raza priista.

Posdata: Una cosa son las protestas contra el alza a la gasolina y otra son los saqueos que vemos en el sur del país. Es decir gente con conciencia de clase y otros que se comportan como verdaderos malandrines, esperando que no se presten como distractores pagados por fuerzas extranas…

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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