Los minicárteles regios

Por Javier MEJÍA

 

En medio de la tormenta de acusaciones y de un ambiente enrarecido por las elecciones y la lucha por el control político, llama la atención la declaración del candidato del PAN a la alcaldía de Monterrey, Felipe de Jesús Cantú, quien aseguró que hay escuelas en donde los niños son presionados para integrarse al narco, lo cual sería muy grave, pues no sólo esta presente en las calles y otras esferas, sino también entre nuestros niños y adolescentes.

Hace unos días escuchaba hablar de la ezistencia de pactos no escritos para que los estupefacienttes no llegaran a las escuelas porque ahí es otra cosa. Nada de querer envenenar a los infantes,  y parecía que eso se cumplía.

Creo que el candidato además de hacer esa declaración, muy delicada por cierto, sería conveniente que aportara pruebas y presentara una denuncia ante la Procuraduría estatal.

El fenómeno de las drogas es como la Hidra de las mil cabezas, logrando que el consumo sea a una menor edad, como también que niños y jóvenes pasen a formar parte de las filas de los adictos o de los narcomenudistas.

Por lo pronto en las escuelas de Monterrey se encienden los focos rojos, y es una especie de llamado de atención para otras entidades, particularmente las fronterizas, donde se estaría quedando mucha de la droga que no pasa al otro lado, con el ingrediente de que se registra un incremento desorbitado en el consumo de metanfetaminas y drogas sintéticas.

Particularmente el consumo de estas sustancias está generando altos niveles de adicción y, a su vez, incide en la inseguridad y la comisión de los delitos, muchos de estos cometidos con una terrible saña, como ha ocurrido en Baja California.

El dato es que en ocho de cada diez hechos delictivos ha estado presente el consumo de algún tipo de droga.

De acuerdo al Instituto de Psiquiatria de la entidad nos encontramos por arriba de la media nacional en uso de metanfetaminas, heroína y cocaina.

Mientras que, del total de la población,  menos del uno por ciento es adicto y  del orden del 4.2 por ciento es un consumidor de sustancias, siendo los adolescentes los más vulnerables en el inicio del consumo y  en el grupo de los 25 a los 50 años cuando se trata de adictos a las drogas.

Asimismo en Baja California se tiene un registro de 204 centros de rehabilitación, de los cuales 126 están certificados por el estado y 41 del orden nacional, con una población de seis mil internados.

El problema de las adicciones es de tal magnitud que el Estado por si sólo no podría enfrentarlo, de manera que  los centros de rehabilitación son un elemento-válvula para llevar a cabo los tratamientos que ayuden a su  recuperación y a  reincorporarse a la vida social y productiva.

Posdata de los 70: !!!Proletarios del mundo uníos !!!

 

 

 

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