Cortocircuito: Debatir para hacerse valer

Por Javier MEJÍA

 

Cuando se habla de los  debates presidenciales pueden llegar a nuestra mente algunos momentos álgidos del combate político, así como ciertas imágenes o recordar frases con mucho simbolismo que lograron posesionarse en la percepción social y entre la opinión pública, dejando para después los “puntos finos” del análisis y la reflexión en lo que se llama el post debate.

Al menos, en el próximo segundo debate a realizarse el 20 de mayo en el campus Tijuana de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC)  estarán presentes esos “fantasmas”  dejados tras de la primer batalla registrada el 20 de abril en el Palacio de Minería, como también al final del encuentro surgirá inevitablemente la pregunta: Quién ganó el debate?.

Vayamos por partes

En el caso de México a partir de que se inauguraron los debates entre candidatos a la Presidencia, en mayo de 1994, y gracias al apoyo de la televisión, se dio un paso en nuestra cultura política y hasta en la psicología social  por las emociones que allí se generan desde que los contendientes están de frente en el tiempo y en el momento justos para decirse sus cosas, pero también para observar la forma en que se defienden de los ataques o esquivan los golpes, utilizando una estrategia previamente definida pero que en el curso del mismo pudiera modificarse.

Lo cierto es que cada uno de los debates presidenciales han dejado momentos, frases, imágenes y posturas que arbitraria o consensualmente los identifican a pesar de quienes piden centrarse en las propuestas y particularmente en su profundidad y en su viabilidad.

Por ejemplo el primer debate del 14 de mayo de 1994 se recuerda por la cátedra que dio Diego Fernández, quien después de haber ganado el debate extrañamente desapareció del escenario político para perder la elección; en el 2000 pues simplemente Vicente Fox se impuso tras varios años de haber estado en campaña y finalmente dilapidando el capital político y decepcionando las grandes expectativas ciudadanas que generó su candidatura; seis años después se recuerda como el debate de la silla vacía por la ausencia de López Obrador y su posterior derrota electoral por un escaso margen frente a Felipe Calderón. Y en  el 2012, en un amplio sector del llamado imaginario colectivo quedó la imagen de la edecán del IFE y la mirada “amorosa” que le lanzó el entonces candidato del PANAL, Gabriel Quadri.

Ahora y en la perspectiva del segundo debate presidencial es un hecho que se recodará lo ocurrido en el primero  realizado en el Palacio de Minería,  por ejemplo: todos los aspirantes se fueron contra López Obrador, en diversos grados y tonos; se impuso la “propuesta” de el Bronco de cortar la mano a los delincuentes; lo de los departamentos de AMLO en Copilco y otras zonas y que serían regalados a José A. Meade en caso de…. y por cierto a quien le recordaron su fallida candidatura que lo coloca en el tercer lugar de las encuestas, así como el peso que significa ir bajo el acompañamiento del PRI y del antigobiernismo acumulado.

También fue tema recurrente  la jugada maestra” de Ricardo Anaya y sus socios en la triangulación y lavado de dinero, o por ejemplo el tema de Morena como patrimonio y negocio familiar de López Obrador, incluso la defensa de Margarita de su propia identidad y brillo propio, frente al nombre de su esposo el ex presidente Felipe Calderón, pero de igual modo quedó la impresión de que la candidata independiente estuvo muy atropellada en varias de sus intervenciones, por lo que tendría que tranquilizarse un poco y tomar aire y esta vez no vaya a estar Felipe presionándola tanto, creemos.

Y en ese contexto político-electoral surge la pregunta: qué tanto y qué tan determinante es un debate como para incidir en el ánimo electoral?

Unos aseguran que en nada repercute y otros opinan que tiene sus implicaciones por lo menos en algunas de las encuestas

Creo que tendrían que darse errores y circunstancias graves de alguno o de varios de los contendientes para definir o para inclinar la balanza hacia uno u otro lado, lo cual puede ser tangible a la hora de concretarse ganando votos que al final de eso se trata esta batalla electoral.

Veremos en el próximo segundo debate a realizarse en el campus Tijuana de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC) quien de los candidatos y-o la candidata trae las mejores armas argumentativas y conocimiento de los temas, quien genera mayor confianza y emociona más a la teleaudiencia, quien se defiende mejor y hace valer su persona, sus ideas y sus propuestas, quien se expresa mejor y con mayor claridad. quien se imponga  o logre persuadir al contendiente, pero también quien  ataque  y esquive mejor  los golpes, así como también quien cierre mejor y de manera más contundente en esta actividad de la política que es de “una presión constante y que pone a prueba, más que cualquier otra profesión, la capacidad para conocerte más”.

Posdata ATM:  De ninguna forma debemos lastimar a las mujeres. Por el Amor de Dios.  A ver si ya y de una vez por todas dejamos de ser una sociedad machista y acabamos con cualquier forma de violencia en contra de las mujeres sobre todo a las madres. Hoy y siempre!!!

 

 

 

 

 

 

 

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.