Ser Universitario

Ser Universitario

Por Javier Mejía

La decisión de inscribirse en la Universidad sin duda que no es fácil pero si muy significativa porque en función de ésta dependerán muchos aspectos, dimensiones y cambios vitales. Implica elegir una ocupación, un estilo de vida, conocer nuevos amigos y un nuevo ambiente escolar, así como buscar el bienestar físico y social.
Seguramente fue la mejor decisión posible, aunque de lo contrario existe el derecho de rectificar lo que espero no sea el caso.
Formar parte de la comunidad universitaria no significa ser unos sobrevivientes de la Preparatoria o unos “destripados” de otras carreras, sino que representan “lo que está vivo o a punto de nacer en el mundo de la cultura y del conocimiento”, como escribió Carlos Fuentes.
Otro ámbito importante es el significado de ser Universitario y lo que ofrece la vida universitaria.
Las comunidades estudiantiles que dialogan, conviven y disfrutan del tiempo universitario, son muestra de las relaciones humanas que reavivan viejas experiencias y que, de algún modo, se enlazan a la docencia y a la investigación.
El maestro Pablo González Casanova escribió que “el verdadero profesor es aquel que sigue estudiando y el verdadero estudiante es aquel que aprende a enseñar”.
Y agregó: “nadie pierde conocimientos si los comparte”.
Otros valores universitarios esenciales son la defensa de la autonomía frente al poder, la libertad de cátedra y la investigación de los fenómenos naturales y humanos, así como educar a la juventud y divulgar la cultura para “ascender al firmamento universal”.
La cultura se conforma día a día en las calles de nuestros barrios, con las maneras de ser de su gente, de comunicarse los temas de la vida cotidiana, de su manera de comer, andar, vestir, bailar y cantar, etc.
En ese sentido podemos afirmar que la existencia de la sociedad no se puede explicar sin la presencia fecunda y vigorosa de la Universidad y de los universitarios.
La Universidad es espacio para el conocimiento científico y las humanidades, para el análisis y la crítica, para recoger las ideas, las reflexiones y las opiniones de la comunidad universitaria. Un espacio sui generis para dialogar, discutir y, su caso, disentir con argumentos y racionalidad en busca del entendimiento y no del aniquilamiento. Abierto a la tolerancia y a la diversidad como una forma de regir la conducta de los universitarios.
En la Universidad se aprende a “fraternizar el pensamiento y nuestras acciones”, a tener una visión analítica y crítica de la vida y del mundo, una formación académica, sensibilidad social y curiosidad por la vida, así como a unirse, conocerse y reconocerse en comunidad universitaria.
Los universitarios tienen la responsabilidad de ampliar sus horizontes vitales de progreso intelectual e integrarse a la vida social y productiva. Están condenados a triunfar, “no pierdan la esperanza porque perderían la juventud”.

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