El cuento del aguador (anónimo)*

El cuento del aguador (anónimo)*

Erase una vez en un pueblito pequeño, donde vivía un hombre que trabajaba como aguador. En ese tiempo para tener agua se tenía que sacar de pozos profundos o tomarla de caudaloso río. Había gente que personalmente no lo hacía y requería del servicio del aguador que cargaba dos grandes tinajas que colgaban bien amarradas de una vara. Desde que amanecía hasta que caía el sol hacia unos seis o siete viajes diarios. Una mañana, una de las tinajas amaneció con una grieta lo que provocó que el aguador llegara sólo con la mitad y por lo tanto el pago era al 50 por ciento. Comprar una tinaja nueva era complicado por el precio por lo que el aguador decidió apurar el paso para que la pérdida fuese menor. Y así fue durante dos años. La tinaja agrietada pues se sentía culpable de la situación, y una noche le chisteo al aguador: shitt, shitt—Quien anda ahí?, preguntó —Soy yo, la tinaja — Es muy noche que quieres?— Necesito hablarte y tiene que ser ahora porque de día no me escucharías—Qué quieres decirme?— Quiero pedirte perdón por el daño que te estoy causando. Quiero disculparme pero también agradecerte que no me hayas tirado o abandonado — Pero cómo se te ocurre pedirme disculpas? Mañana te irás conmigo al río para enseñarte algo.Y se durmieron profundamente hasta el amanecer. Se paro a lo alto para ver mejor el sendero. —Qué miras? le preguntó el Tinajero — Del lado derecho tierra seca y del izquierdo lleno de flores.Durante esos dos años el aguador arrojó semillas de flores de colores y no tenía más que agradecerle a la tinaja pues gracias a la grieta crecieron las flores multicolores que le alegraban el camino lo cual era de agradecerle. (Jorge Bucay…)

Al final uno busca los momentos de felicidad que suelen ser tan poco frecuentes como efímeros.

Posdata.La alegría es siempre igual así misma, hacia adentro tiene mil lenguajes (Gabo).

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